- Foto Cortesía de: @TalkingTHFC

Alcohol, drogas y peleas, algunas de las razones por las que el Tottenham no se ha podido mudar a su nuevo estadio

La construcción del nuevo escenario ha sido un dolor de cabeza para los ‘Spurs’

White Hart Lane fue la casa del club londinense desde 1899. El estadio fue el estandarte de sus 2 títulos de liga, 8 FA Cup, 4 Copas de la Liga y 7 Community Shield. Allí también disputó algunos partidos la Selección de Inglaterra. Su capacidad inicial era de cerca de 70.000 personas pero al ponerle asientos y con las nuevas reglamentaciones quedó reducido a 36.000.

 

Desde 2007 comenzó a desarrollarse la idea de un nuevo estadio y en diciembre de 2015 se aprobó el plan para construir un escenario para 62.000 espectadores. Para esto se decidió demoler el White Hart Lane y construir el Tottenham Hotspur Stadium. El 14 de mayo de 2017 se disputó el último partido y el plan era que en 17 meses estuviera terminado el proyecto.

 

Sin embargo, el portal Construction News publicó un informe desalentador. Allí cuentan que han existido muchos problemas en la obra donde participan más de 4.000 trabajadores. Habla de peleas entre obreros y que varios de ellos consumen alcohol y drogas en horas laborales.

 

“Lo que normalmente podía tardar una semana, se alargaba un mes. Hubo problemas con el aire acondicionado y con la instalación eléctrica. Faltaba el material adecuado y se daba continuamente fallos cómicos...”, dice el informe. Se suponía que para finales de octubre de 2018 se abriría el estadio pero todo indica que no será así.

 

Por otro lado, existe una disputa porque falta dinero para completar la obra y no se sabe si el club debe ponerlo o el contratista que ha incumplido. Lo cierto es que aún es incierta la fecha cuando el Tottenham podrá mudarse al nuevo estadio y dejar el mítico Wembley que ha sido su casa durante este tiempo.