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Argentina deja la mediocridad de Bauza y estrena a Sampaoli

La albiceleste le ganó a Brasil en el debut de Sampaoli como DT. Además de la victoria, volvieron a jugar al fútbol que se extrañaba

Para los argentinos, amantes del deporte más lindo del mundo, el debut de Sampaoli es una bocanada de aire fresco. Desde la Copa América Centenario que no veíamos a la Selección Argentina proponer un fútbol con ideas y patrón de juego. El resultado del partido es casi anecdótico, lo importante es la propuesta que presenta el técnico argentino.

Sampaoli, conocido por su fútbol ofensivo, llegó a la Selección después de un ciclo pésimo de Edgardo Bauza, un ciclo en donde Argentina no solo no consiguió resultados sino que jugó un fútbol de bajísimo vuelo y nunca tuvo una propuesta ni una idea de juego digna de una selección como la albiceleste. El oriundo de Casilda asumió en un equipo diezmado y lo rejuveneció. Con algunos cambios en el plantel, con caras nuevas como Tagliafico, Gómez, Correa, Icardi o el Papu Gómez y dejando fuera jugadores cuestionados como Agüero o Lavezzi.

Este viernes, Argentina enfrentó a Brasil y los primeros 45 minutos alcanzaron para ilusionar a un país. Sampaoli respetó a Romero en el arco y armó un equipo con nuevo esquema: presentó una línea de tres defensores con Otamendi, Maidana y Mercado; dos volantes externos para recorrer la banda: Gómez, de Lanús, debutante y Di María; dos volantes centrales de buen primer pase como Biglia y Banega; Messi y Dybala para hacer jugar al equipo e Higuaín como única referencia de área. El esquema, elástico, podía mutar en línea de cuatro con el retroceso de Gómez cuando Argentina no tenía la pelota y sumar a Di María de tercer mediapunta cuando el equipo estaba en la fase ofensiva.

El primer tiempo mostró una Argentina dispuesta ofensivamente, con una presión alta interesante y con la constante salida por abajo a pesar de la presión brasilera insistente. A diferencia del ciclo de Bauza, Argentina no salió a la expectativa de qué hace el rival para decidir su juego; sino que claramente salió a buscar el control del partido, de la pelota y de las acciones ofensivas. Biglia y Banega se alternaron para acercarse a la línea de 3 y hacerse con la pelota para generar el primer pase y arrancar las jugadas.

Este partido mostró un equipo argentino que no depende de algún arranque aislado de Messi para generar situaciones, prácticamente Dybala y Messi no entraron en juego. Entre los movimientos que mostró el equipo de Sampaoli se destaca la rápida presión post pérdida de la pelota, para recuperar la esférica cuanto antes y volver a tener la posesión.

Brasil, no es un equipo cualquiera, es un equipo trabajado, que hace rato que no para de ganar y que tiene un sistema de juego ensayado y efectivo. Una línea de cuatro defensores con laterales de buena proyección, aunque en este partido faltaron Marcelo y Dani Alves. Además tiene tres volantes centrales que se reparten la cancha para recuperar y cuentan con un gran pie para realizar pases entre líneas. Esos pases tienen un destino habitual, un pivote que va alternando, generalmente ese pivote es el centro delantero, que hace rebotar la pelota hacia afuera tocando de primera y de esa manera los volantes externos Coutinho, Willian o el lateral Fagner rompen con su velocidad cualquier defensa que se pare más o menos en línea.

Argentina lo sufrió una vez en el primer tiempo y Coutinho quedó mano a mano, jugada que salvo Otamendi con una vuelta impecable. En el final del primer tiempo fue Argentina quién se encontró con el gol después de un centro cabeceado por Otamendi que despejó el arquero brasilero y Mercado encontró el rebote para poner en ventaja al equipo que más buscó en la primera parte.

Los primeros 45 minutos fueron lo mejor de Argentina. Para la segunda parte el equipo se desdibujó un poco y dejó venir un poco más a Brasil que erró un gol increíble con dos pelotas en los palos en la misma jugada. Unos minutos después empezaron los cambios y el partido fue perdiendo brillo.

De todas maneras, y sin tener en cuenta el resultado, este comienzo del ciclo de Sampaoli da para ilusionarse. Con una diferencia clara de su antecesor, este equipo se mostró ofensivo, con hambre, con plantel renovado y con algunas características que recuperan el espíritu de una selección como la Argentina: un equipo poderoso que debe salir a ganar y a ser dueño de los partidos y de la pelota independientemente de quien sea el rival o el estadio en el que se juegue. Con Sampaoli Argentina buscará clasificar al Mundial de Rusia y seguramente buscará, también, no pasar desapercibido.

@santislosada