La Argentina de Bauza entre el 'no me animo' y el 'no puedo'

La Selección Argentina pasa por un momento delicado pero no solo por los resultados sino principalmente por la falta de una idea de juego y de personalidad de su entrenador

Argentina es un grande del continente americano, de eso no quedan dudas. En los últimos dos torneos continentales llegó a la final y aunque no pudo alzarse con el trofeo demostró una vez mas que está en el podio de la Selección con mayores recursos de América y del mundo.

¿Cuál es la explicación para el nivel actual de la Selección? ¿Cómo es posible que la selección que en los últimos tres torneos grandes que disputó no perdió partidos en los 90 minutos, hoy deambule por la tabla de unas eliminatorias hechas a su medida?

El primer motivo, y no menos importante, es el descontrol reinante en la Asociación del Fútbol Argentino. No tomado como excusa sino teniendo en cuenta dos situaciones clave que repercuten directamente en este presente de la albiceleste. En primer lugar, la renuncia de Gerardo Martino, Martino deja la Selección después de dos finales continentales consecutivas y con Argentina en el tercer lugar de las eliminatorias. Su renuncia se debe principalmente a la desorganización en AFA de cara a los Juegos Olímpicos de Río y también por los infinitos problemas de organización con los que fue encontrándose y tuvo que lidiar desde que asumió en el puesto. Martino, un eterno crítico de las decisiones ilógicas de AFA encontró en la renuncia la única escapatoria para no convertirse en cómplice de un sistema podrido y destruido que sobrevive solo gracias a la grandeza del fútbol de nuestro país, porque este mismo panorama en otro fútbol de menor jerarquía, ya hubiera hecho desaparecer el deporte.
El Tata durante su estadía en la Selección no había logrado aún desarrollar su idea al máximo, es lógico, los tiempos de los entrenadores de Selecciones son cortos y la idea de Martino requiere de tiempo de práctica para ser incorporada, pero también es cierto que desde el primer partido de su ciclo se notó una clara diferencia con su antecesor. Presión alta, pelota al piso y tenencia como recurso para intentar generar fútbol y situaciones, cosa que logró de a ratos en los 29 partidos en los que dirigió a la Selección (19 ganados, 7 empatados y apenas 3 perdidos) pero eso le alcanzó, por la jerarquía de los jugadores, para ganar mucho aunque no esquivó las criticas. A esta idea de juego, Martino le agregó el haber encontrado una defensa sólida. Resignando tal vez un poco de ataque por las bandas, (cosa por la que fue criticado) al contar con laterales no tan claros en ataque como Rojo y Mercado pero aportando una solidez con ellos y con los centrales que hace tiempo Argentina se debía. Lamentablemente, la AFA y sus trapisondas lograron expulsar a un gran entrenador del lugar que bien ganado tenía.

En segundo lugar es la elección del nuevo entrenador. Inexplicablemente la Comisión Normalizadora que toma el mando de la AFA, hace una especie de casting de directores técnicos en donde involucra a técnicos de tres estilos claramente diferentes (Edgardo Bauza, Miguel Russo y Ramón Díaz). Eso inevitablemente lleva a preguntarse los parámetros que se tomaron para la preselección de los entrenadores y luego para la elección final, pero eso debe quedar para otro artículo en donde se analice las decisiones o indecisiones del ente que maneja el fútbol. La decisión final fue Edgardo Bauza.

Edgardo Bauza, un técnico que en mi opinión personal, no representa lo que a mí me gusta del fútbol pero independientemente de eso posee los galardones necesarios como para hacerse cargo de la Selección. Ganador de dos copas libertadores con equipos no considerados grandes a nivel continental y una carrera exitosa en los clubes en los que dirigió.
Ahora bien, ¿para que se contrató a Bauza? ¿Para que haga lo que viene haciendo en sus casi 20 años de carrera o para que de pronto decida jugar a algo totalmente distinto a lo que mostró en su larga carrera?

Y así, tratando de responder esta pregunta nos metemos de lleno en el segundo y más importante motivo de la actualidad de la Selección Argentina: su entrenador.

Bauza llegó a la Selección y todos esperábamos ver un poco de lo que hacía en sus equipos (aún sin compartir ese estilo para un equipo como el argentino). Esperar bien parado, una defensa sólida y arremeter de contragolpe ante los errores rivales, como para simplificar un poco el sistema. Pero nos encontramos con un híbrido, Bauza se quedó en el medio entre lo que sabe hacer y lo que se anima a hacer. Tengo una teoría sobre los entrenadores que ponen a Messi en un pedestal (y yo soy recontra Messista, cosa que me vale muchas discusiones con familiares, amigos y colegas), y es lógico poner a Messi en un pedestal, pues es una leyenda del fútbol en actividad, de los que hay muy poquitos. Creo que los entrenadores tienen que estar muy convencidos de lo que quieren hacer y tener mucha personalidad para indicarle a Messi que hacer, lo mismo pienso sobre la decisión de dejar de convocar a “amigos de Messi” y demás. Dudo que Messi se haya sentado alguna vez con algún técnico a decirle “tenés que traer a este o a este o a tal, sino se pudre todo”, no lo imagino de un jugador con su personalidad y mucho menos de un jugador de su calibre, pero si considero que los técnicos que lo idolatran no hacen las cosas que creen por “miedo a que Messi se enoje” aún sin comprobar si Messi se enojaría en caso que eso pase. El técnico de la Selección tiene que poder afrontar esas decisiones sin sentirse menos que un jugador, pero la realidad es que Messi es tan grande que son pocos los entrenadores capaces de enfrentar tanta grandeza y pareciera ser que Bauza no es uno de ellos. 


Volviendo a Bauza, en el primer partido de su ciclo, contra Uruguay, no intentó plasmar ni cerca en cancha lo que se espera de él, y ganó gracias a una pincelada de Messi. Luego vendría la debacle, contra Venezuela y Perú, en Mérida alineó un equipo como para ir a buscar el partido pero no solo no hizo eso, sino que jugó a no perder hasta que se encontró perdiendo 0-2 y tuvo que salir a buscar el empate desesperadamente, contra Perú en Lima pasó algo similar aunque dos veces estuvo en ventaja y se arrinconó atrás sin criterio para aguantar una victoria por un gol contra un equipo claramente inferior, finalmente contra Paraguay de local, Argentina no solo no mostró un patrón de juego sino que se lo vio perdido en la cancha. Estos puntos perdidos hicieron que Argentina tenga que ir a Brasil a buscar la victoria, porque en una situación normal, Argentina de los últimos 9 puntos tendría que haber sacado 6 o 7, en ese caso, el partido con Brasil sería un gran clásico Sudamericano pero si alguno de los dos perdía era prácticamente anecdótico. Con este panorama, Argentina no solo no sale a buscar el partido, sino que sale a defenderse como hizo en los partidos anteriores de visitante con Bauza, cambia el esquema para sumar un volante de marca y tapar a Neymar (quien fue la figura de la cancha) y Brasil tardó 25 minutos en ponerse en ventaja y 45 en terminar el partido. Argentina fue 3 arrestos individuales del pobre Messi que tiene que arrancar detrás de mitad de cancha y le pedimos por favor que agarre la pelota para salvar a una Selección desdibujada, sin idea de juego y sin alma.

Da la sensación que carece de una idea, da la sensación que forma un plantel para jugar a algo pero plantea el partido de manera opuesta y  para colmo, el técnico se encargó de desarmar uno de los aciertos más grandes de Martino que fue la defensa: saco a los dos laterales de marca y puso dos laterales con proyección para que marquen, (que bastante mal lo hacen) el resultado: una defensa que es un flan, los laterales son un papel, en el partido contra Brasil, los tres goles fueron: dos a la espalda de Zabaleta y uno a la espalda de Mas, los centrales que corren desesperados a tapar la espalda de los laterales y llegan tarde eventualmente  o los atacan 2 contra 1 sin ayuda, ese descontrol de los centrales hace que Mascherano corra como bola sin manija pero siempre de atrás y llegando tarde a todas las jugadas y redondeando un partido nefasto. Zabaleta en su momento salió de la selección por el nivel que le estamos viendo actualmente y Mas hasta ahora no demostró en un solo partido, tener la calidad necesaria para vestir una camiseta como la Argentina.

Sin duda alguna, si queremos ver algún tipo de reacción en el equipo necesitamos la verdadera mano del técnico y un poco de personalidad para tomar decisiones importantes e imponer su idea (aunque no la comparta). Debería dejar de hacer los cambios fáciles durante los partidos y afrontar los que pueden ser variantes interesantes de juego (sacó a Gaitán contra Perú que era el mejor del tridente de volantes, sacó a Enzo Pérez del partido con Brasil que no estaba ni cerca de ser el fusible del horrible nivel de juego del equipo, para poner a Agüero de wing, una posición que tal vez nunca ejerció, y como ya dijimos, el único cambio significativo fue en la defensa con dos de los jugadores fáciles de sacar y el resultado fue pésimo también) e imponer su estilo, le guste a quien le guste, por algo fue elegido, nadie eligió a Bauza para que juegue como Guardiola, lo eligieron para que sea Bauza. Si Bauza es Bauza en las decisiones, en el estilo de juego y en la personalidad, más allá de estar de acuerdo o no con lo que propone, es respetable desde todos lados, pero de esta manera, siendo un hibrido entre lo que creo y lo que me animo, las posibilidades de Argentina descienden exponencialmente.


Si sumamos esto al bajo nivel de algunos futbolistas que ya se hace repetitivo como el nivel de Di María, el nivel de Biglia, la desaparición absoluta de Higuaín en los partidos importantes y la insólita convocatoria de Lavezzi después de 4 meses sin jugar llegamos a la conclusión que la llave para salir de esta situación es del técnico y esperemos que la cerradura la encuentre el próximo martes contra Colombia.

@santislosada

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