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Arthur y Artur: El príncipe desplaza al rey

Melo se gana la confianza

Finalizaba la temporada 2017-2018. Busquets se quedaba solo. Seguían cayendo aquellos guerreros bajitos, artistas del balón, elocuentes al hablar con la redonda pegada al botín y encima del verde. La crisis del estilo parecía abocada a un clímax y a un punto de no retorno, justo hasta que el 3 de octubre de 2018, Valverde confió; quizás como pocas veces, en su intuición, dándole la responsabilidad al joven Melo de poner la primera piedra en la remodelación del ADN azulgrana.

 

El que había llegado este mismo mercado veraniego procedente de Gremio con la idea de invocar a recientes glorias no perdió la oportunidad y sentenció a base de pases efectivos, de colocación adecuada, de sentido común en clave culé, sin ser de La Masia, sin venir de escuelas cercanas. Wembley, testigo fiel de gran parte de los éxitos barcelonistas vio nacer al hombre que desde hace años se buscaba en las entrañas blaugranas, sin éxito y con pocas esperanzas.

 

Equilibrio. Así se puede definir a Arthur, el nuevo 8 que ilusiona en Can Barça, quien acumula el aval de Xavi a la distancia y de Messi en cada jornada de entrenamiento. Entiende la urgencia de este Barcelona para salir de la presión del rival, sacando su preciso primer toque para desahogar a un elenco que se encontraba partido, con mucho talento en ataque por banda izquierda, pero con demasiados metros a las espaldas para piernas de largo recorrido. Se ofrece en toda la zona media aunque a priori aparezca en el esquema inicial por la parte siniestra, sabedor de que tiene que ser alternativa, canal de resección y descarga en pos de que el ataque catalán luzca sorpresivo y balanceado.

 

No era el plan A. Que nadie los engañe. Por delante, las prisas por el ruido externo de la anhelada vuelta del 4-3-3, con Dembélé haciendo de Neymar y Coutinho de Iniesta. Además, el fichaje de Arturo Vidal ponía más competencia, amén del indicativo claro de que el chileno arribaba para intentar acercarse al listón de Paulinho. El rey, al parecer, no estaba a tono físicamente desde el comienzo, no obstante se mostraba como el jugador 12 a la hora de girar la cabeza hacia el banquillo. En medio del debate sobre el bajo rendimiento colectivo, Vidal asomaba la cabeza como refuerzo de Rakitic y Sergio en la medular. Pensando en el músculo mezclado con buena técnica que podía brindar el chileno, los focos se dirigían hacia él. Pero no. La idea del txingurri era otra. Tenía que salirse de esa zona poco atrevida en la que suele estar y Arthur era la llave de esa puerta.

 

Molestias entendibles de uno, alabanzas merecidas para el otro. La estancia de un entrenador es hoy cada vez más corta y ya se hablaba de la cabeza de Valverde, salvado entonces por Melo y su capacidad de ser parte del timón. La irrupción del brasileño es la causa, el efecto se traslada a los minutos que deberá repartir el DT entre Ousmane, Vidal, Malcom, Aleña, Denis, Rafinha, pues Coutinho pasa a formar parte del falso tridente, al menos en los partidos que tengan la etiqueta de importante, ya que en realidad, visto lo visto, Ter Stegen, Busquets, Jordi, Messi; ahora Arthur y, luego los demás.

@cronicarian

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