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Barcelona y el costo de la dependencia

La derrota ante la Juve dejó al descubierto la peor cara del Barça, esa que nos dice que si no aparecen los tres de arriba, todo se nubla

Cuando el árbitro Szymon Marciniak pitó el final del encuentro, los rostros desencajados de los futbolistas del Barcelona graficaban claramente el sentir del equipo. No era un déjà vu de lo que vivieron hace más de un mes en el Parque de los Príncipes enfrentando al PSG. Esta vez fue la Juventus quien dio el golpe con un categórico 3 - 0; una goleada que no admite objeción alguna. ¿Cómo discutir una derrota así?

Massimiliano Allegri interpretó el contexto y el presente que rodeó esta llave. Sabía que a estas alturas de la temporada, con mejores sensaciones futbolísticas que el Barça, su equipo tenía la oportunidad de demostrar que su hegemonía en la Serie A también puede pesar a nivel internacional. La irregularidad de su rival le permitía creer que este partido tenía que afrontarlo de manera distinta, con matices que significaran un mensaje de autoridad, pero siempre con la misma idea.

Ver a Gonzalo Higuaín, Paulo Dybala, Mario Mandžukić y Juan Cuadrado, presionar de manera asfixiante la salida del Barcelona, era una señal de cómo estaba encarando la Juventus el encuentro. Con la ausencia de Sergio Busquets por suspensión, el Barça parecía un equipo sin oxígeno para resolver limpiamente la presión. Mascherano, quien había ocupado el lugar de 'Busi', no tenía las características del 5 catalán, por lo que su ubicación en esa posición no le resolvió los problemas al Barcelona.

Que en menos de media hora los bombazos de Dybala pusieran contra las cuerdas a los pupilos de Luis Enrique, no era casualidad. El cordobés encontró en las espaldas de Mascherano su zona de confort para moverse con total libertad para hacer daño. Además, con Mandžukić y Cuadrado haciendo el recorrido con inteligencia por las bandas, los ataques del cuadro juventino siempre llevaron sensación de peligro. 

El juego impuesto por la Juve expuso la excesiva dependencia del Barcelona de la MSN. Así, lo que parecía una solución para sacar adelante el mal momento, terminó siendo un nuevo problema para Luis Enrique. ¿Cómo esperar que la conexión Messi, Suárez y Neymar funcione, si el balón llegaba muy sucio desde atrás? Messi, que de los tres fue quien más autosuficiencia mostró, tuvo pequeños chispazos que pudieron ser mejor aprovechados, sin embargo, cuándo estás condenado a pagar tus propios errores y las virtudes del rival, no hay respuesta individual que pese. El gol de Chiellini fue una estocada que pudo llegar antes si Higuaín no fallaba ante Ter Stegen.

En la previa del partido, cuando uno dibujaba mentalmente lo que podía pasar, siempre había la sensación de que este Barcelona no era de fiar. Durante la temporada los catalanes han tenido estupendos, buenos, malos y pésimos momentos, y ahora, a estas alturas del curso 2016/2017, ni siquiera se puede predecir qué cara del Barça veremos.

A veces parece que tenemos en enfrente a un equipo de otro planeta, que con su juego es capaz de minimizar tus virtudes hasta ridiculizarte. Otras a un equipo, que a pesar de depender de sus tres monstruos sudamericanos, siempre da pavor enfrentarlo. Y otras veces, como ante la Juventus, parece que tenemos a un equipo que se vuelve vulnerable cuando no aparecen los pilares de su idea de juego, y termina siendo preso de la dependencia de sus tres atacantes.

Luis Enrique evidenció en conferencia de prensa que lo vivido en Turín parece la continuación de la pesadilla sufrida en París. Sabe que depender de "la épica" no es una situación cómoda, sobre todo por el presente indescifrable de su equipo. Depender de "la hazaña" esta vez tiene un ingrediente muy distinto, y el asturiano lo sabe: el rival enfrente no es el PSG, es la Juventus de Italia. Sí, recalcando el país de origen del Catenaccio.

La estadística nos dice que 'La Vieja Señora' solo ha recibido dos goles en lo que va de la Champions League. Un dato que desnuda todo el poderío defensivo de la Juventus. Por si fuera poco, solo Genoa (3 - 0) y Nápoli (3 - 2) han conseguido anotarle tres goles a los de Allegri; una referencia para tomar en cuenta si vemos la necesidad del Barcelona de marcar tres goles para forzar, por lo menos, el tiempo extra.

El Camp Nou será testigo de la lucha de un equipo por volver a lograr lo impensado. Barcelona sabe que como en París, necesitará ese plus de orgullo y amor propio para doblegar a la Juventus. Pero más allá de lo que puedan hacer o no para vencer a la corriente, Luis Enrique sabe que esa inestabilidad que muestra su Barça es un peligro que no puede evitar. Y en instancias tan decisivas de la temporada, ese peligro también juega.

 

Por: Roy Galdos (@RRGaldos)