- Foto Cortesía de: ojo.pe

El negocio de la explotación infantil en el fútbol

La normalidad de explotar chicos para salir de la pobreza

Las historias de superación personal que involucran mucho trabajo y sacrificio para ser profesionales en el mundo del fútbol suelen despertar mucha fascinación en nosotros. Historias como la de Dani Alves quien dormía en una cama de cemento, trabajaba en el campo y hasta fue extra de cine para ayudar en casa. Sin embargo, a pesar de lo maravillosas y refrescantes que son estas historias, las historias de fracasos son aún más comunes y, lógicamente, muchísimo menos sonadas.

 

Historias de chicos que son, literalmente explotados (laboralmente hablando) y engañados con la posibilidad de cumplir el sueño de millones. Padres que hacen negociaciones con agentes sin escrúpulos que sólo buscan ganarse unos cuando billetes extras. Dispuestos a viajar miles de kilómetros en búsqueda de una vida mejor y terminan topándose con una de las caras oscuras del fútbol. ¿Porqué?

 

Lógicamente hay muchas respuestas, sin embargo, la que considero más adecuada es que, hablando de Latinoamérica el fútbol representa una opción “fácil” para salir de la pobreza. Algo parecido a la cultura del narco.

 

Sin embargo, no es mal visto. En esencia, ver a los padres negociando con agentes por el talento de su hijo para el fútbol es lo mismo a que el chico trabaje vendiendo dulces en las calles o como albañiles en alguna construcción, sin embargo, éstas dos últimas opciones son repudiadas y condenadas por la sociedad ¿Por qué?  Porque esta normalizado, porque las últimas dos están penadas por la ley y el jugar fútbol atraviesa una por un deporte, una actividad recreativa sin grandes fines de lucro.

 

En el libro “Niños Futbolistas” de Juan Pablo Meneses, se relata muy bien la situación de la que millones de chicos son víctimas, principalmente en Sudamérica: "Los niños son conscientes de que el futbol los puede sacar de la pobreza y esa consciencia hace que lo vivan como un trabajo. Algunos padres dejan sus trabajos para llevar a los chicos a los entrenamientos. Tienen todas las fichas puestas en sus hijos. La responsabilidad es muy fuerte" dijo el autor chileno durante una conferencia en la sede de la Red de Periodistas de A Pie.

“Si nosotros llevamos niños a otro país, a otro continente, a trabajar recolectando basura a los 10 años, es un trabajo de esclavo, si lo llevamos a que trabaje todos los días 8 horas a que persiga una pelota, decimos que es un futuro crack del futbol" dijo.

 

Recientemente, clubes como el Barcelona, Manchester City, el Atlético de Madrid y el Bayern Munich han sido señalados e investigados por irregularidades en la contratación de jóvenes futbolistas. Sin embargo, el número de transferencias de menores de edad auditadas y rechazadas por la FIFA cada vez son menores. Según datos oficiales de la FIFA recopilados en los informes de TMS (Sistema de Registro de Transferencias), en el 2013 se solicitaron 1.829 fichajes de menores de edad, de los cuales fueron rechazados 200. En el 2014 la cuota de trasferencias negadas, que el año anterior fue de 10,9 por ciento, descendió a 10,4 por ciento (186 de un total de 1.793). Pareciera que la FIFA cada vez pone menos atención a éste delicado tema.

 

¿La solución? En realidad, no hay una solución, no hay un camino a seguir debido a la complejidad de la situación. Y aunque hubiera algún camino a seguir: ¿Quiénes lo seguirían? Todos los niños quieren ser el nuevo Messi. Y todos los padres quieren que su hijo sea el nuevo Messi y todos los agentes quieren descubrir al nuevo Messi.

 

La historia de nunca acabar.

 

@Chuy_Cavazos8

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