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¿Hasta dónde llegará el Madrid?

Temporada de cambios

Oportunista hubiera sido si al final del recorrido madridista por Estados Unidos hubiera escrito sobre un elenco repuesto a las ausencias; conocidas y cacareadas por demás, pero no quedaba claro el panorama a la hora de ir más allá de los resultados. Tras el fracaso en el derbi europeo en Estonia, las conclusiones tampoco deberían rondar la catástrofe. Se perdió, sí, pero hace un año y por estas mismas fechas, se dejaba con las ganas al Manchester United, además de aplastar al Barcelona, ¿y?, sólo Kiev repartió sonrisas en la parcela merengue, el último día y cuando sonaba a temporada para el olvido.

 

Hace unas semanas redactaba para esta misma Web un texto en el que mostraba mi parecer acerca de la labor de Florentino Pérez, afirmando que no perdía la calma luego del verano movido que está ocurriendo en Valdebebas, aunque la noche de Tallin puede alterar sus planes, cumpliendo deseos de esos que cada jornada toman la prensa en busca de la oficialización de Hazard, Kane, Lewandowski… o cualquier otro crack, que en esa nomenclatura al menos, supla al ídolo que se marchó a Turín. En cuestiones de cifras, dentro y fuera del verde, intentar aproximarse será misión casi imposible. En una década, sólo Messi aguanta, empareja y hasta ha superado en ocasiones el pulso del portugués.

 

Pérez ha abandonado las millonarias cantidades, obviando competir en la bolsa tan inflada del mercado de fichajes, pretendiendo conformar una plantilla para varios años, claro, el Madrid no puede esperar tanto para levantar trofeos. Hasta ahí, todo normal. Estamos hablando del rey de la Champions, fichajes rimbombantes e ilusionantes son necesarios para un Bernabéu que tanto sufrió el pasado curso. El atlético desnudó carencias habituales para estos tiempos de campaña, a la par de otras que evidencian la innegable mirada que se debería hacer a lo que resta del mes de agosto para seducir, hacer firmar y posteriormente encajarlo en la nueva idea futbolística de Lopetegui.

 

Sin Cristiano Ronaldo se podrá ganar en mayor posesión, equilibrio y control, pero lo que se ha perdido no se encuentra al doblar de la esquina. Goles son amores, dicen con toda razón, siendo esto lo que le va faltando a los blancos, amén de que ahora lucen más en los focos las problemáticas defensivas, resueltas por el punch que brindaba el luso. Bale es más complemento que abanderado. Benzema se siente sin aliado. Asensio duda si podrá cargar el peso al que se le quiere someter hace par de  temporadas. Isco, entre la cal y la arena. Vinicius Jr pinta a cómo sepan llevarlo y a cómo él entienda la responsabilidad de su reto. Calidad tiene. Otra cosa será saber escoger su camino.

 

Pasar del 4-3-3 de Zidane al 4-2-3-1 de Julen no es un cambio menor. Hay que esperar para descubrir si es circunstancial o sencillamente quiere darle vuelta al esquema en pos de rentabilizar el daño de no tener a CR7. De regresar a lo hecho bajo el mando del galo, Casemiro tendrá otra vez el protagonismo que a priori tiende a perder con el nuevo DT. Escudero de Kroos y Modric, seguiría permitiendo libertades ofensivas para el 8 y el 10 en cuanto a la creación, además de las coberturas a las bandas cuando se lancen Carvajal y Marcelo. Todo esto suena fácil decirlo e incluso, a lo mismo que se veía hasta entonces, pero con lo que tiene Lopetegui apunta a lo indicado. Arriba, los movimientos de los últimos años. Gareth comienza por el andarivel diestro, dejando el izquierdo para un Marco que aun viste con el traje de la irregularidad. El que arribó desde el Flamengo también corretea por el lado siniestro de la cancha, lo mismo que Eden, el que todos piden. Eso evita que el galés despliegue totalmente su arsenal, más allá de sus problemas con el sóleo, la derecha no se hizo para él y eso hay que entenderlo junto a corregirlo.

 

Lo de siempre. En mayo se dictará sentencia. Algunos querrán ser positivos, otros aguardarán agazapados para salir cuando todo ande bien, mientras el resto; quizás sea mayoría, pensarán que es el Real Madrid, nombre con el que basta para hacer temblar a los grandes del viejo continente. Roma y Levante impidieron otro curso redondo en la Ciudad Condal. Todo ello tras una debacle veraniega, similar a la que se está viviendo en la capital española, con los que visten de blanco. Las contrataciones, si bien aportarán soluciones; de llegar, también confiar en lo que se tiene es gestión innegociable para el éxito. La plantilla, salvo Ronaldo, es la misma. Comprenderlo, manejarlo y hacerlo ejecutar con efectividad será la gran tarea de Julen, quien tiene una varilla a la altura de mitos, los que no aparecen con un mero chasquido de dedos.

@cronicarian