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Kagawa, arte boom en la bundesliga

Referente para sus coterráneos

Hace cuatro décadas Yasuhiko Okudera hacía un viaje largo en lo social y en lo futbolístico, para ser el abanderado de los samuráis, que intentaban tocar la esférica tanto en América como en el viejo continente. En 1977, Okudera era parte de un Colonia que se coronaba campeón de la aún joven Bundesliga, privilegio que como japonés mantuvo hasta el 2009, cuando Makoto Hasebe se coronó con el Wolfsburgo, abriendo definitivamente las puertas de la competición teutona a los herederos de Yasuhiko.
Un nombre sobresalió y aún destaca entre tanta legión nipona en Alemania, Shinji Kagawa. El mediapunta del Borussia Dortmund puso en otro nivel el fútbol japonés dentro del certamen de los actuales campeones del mundo. Durante las temporadas 2010-2011 y 2011-2012, llegado del Cerezo Osaka, Kagawa se agenció dos títulos ligueros, superando a Makoto y a Okudera, siendo pieza clave dentro del proyecto Klopp, llamando la atención del planeta, tanto en lo colectivo y en lo individual. 
Fueron dos campañas, o mejor, curso y medio, pues en enero de 2011 se lesionaba en la Copa de Asia con su selección nacional, perdiéndose el resto de su primera temporada en Europa. No obstante, sus 8 goles en la primera parte del evento contribuyeron a la alegría de los de Renania del Norte. No se había equivocado Michael Zorc, director deportivo del Dortmund y que trajo a Shinji por 350 mil euros al país donde su estilo futbolero encajaba a la perfección. Zorc lo juntó a otros jóvenes talentosos como Perisit, Bundogan, Sahim, Lewandowski y Gotze para que Jurgen, maestro en el arte de potenciar nuevas figuras hiciera del equipo negro amarillo un rival dentro de Alemania al que ninguno quería enfrentar.
Kagawa en esa primera temporada no solo debutaría con un doblete ante el Qarabag en los play off de la Europa League, sino que en su primer derbi de la cuenca del Ruhr también anotaría par de dianas ganándose el cariño de forma inmediata del Signal Iduna Park. Ya en su segunda campaña pudo demostrar a plenitud toda su magia. Tomaba el balón, se lo cosía al pie, en pocos segundos sabía qué hacer con él y con quien debía compartirlo, era el eje en el que Klopp hacía mover a un equipo que adoraba el vértigo y donde él ponía una técnica exquisita, que ponía la etiqueta de jugador especial.
En un adiós inesperado tras marcar 13 dianas en liga, además de 8 asistencias, bajo la atenta mirada de quien sería su nuevo entrenador en el Manchester United, Sir Alex Ferguson, se despidió con el cetro de la Copa de Alemania ante el archirrival de esto tiempos, el Byern Múnich, goleándoles 5-2. Una perforación suya abriría muy temprano el duelo para el Dortmund, concretando un brillante contragolpe, sello distintivo del Borussia. Su actuación no terminaba con el balón en las redes rivales, daría un pase para el tercer gol de su elenco y crearía la jugada de la cuarta diana. A sus 22 años y con varios reflectores encima partía tierras inglesas donde sólo duró par de temporadas. 
Aunque fue campeón con los diablos rojos, la euforia de su arribo se fue apagando con sus bajas prestaciones. Pisó 52 veces las canchas de la Premier en las que únicamente aportó 6 goles, todos ellos en su primer curso en el Teatro de los Sueños. Allí su arte perdió la ex excelencia, pasando a ser un futbolista más en la gran carpa británica. Aun así su prestigio en la Bundesliga se mantenía ciertamente intacto, a la par que sentimentalmente nunca se fue del club que todavía dirigía Klopp. Fue tiempo entonces de volver a los orígenes para demostrar que su fútbol solo estaba congelado, pero nuevas y viejas motivaciones podrían hacerlo resurgir. 
El 31 de agosto de 2014 se confirmaba su vuelta al Dortmund, donde le esperaban algunos conocidos y también caras nuevas. Tendría la bendición de su principal valedor, Michael Zorc y de un DT que para hacerle sentir cómodo pondría en el verde un 4-2-3-1 en el Kagawa mezclaría su depurado manejo de la redonda con las habilidades del armenio Mkhitaryan. Con él volvería su toque distintivo, su capacidad en la creación, su fútbol marcado por un temporizador, pero no retornarían los títulos ligueros. Sumó 27 encuentros en la competición teutona en los que repartió 5 asistencias y anotó 5 veces en los arcos contrarios.
Seguía siendo un ídolo. Esto hizo que aumentara sus prestaciones en la 2015-2016, con 8 dianas y 7 envíos para gol de sus compañeros en 29 de los 34 choques que componen la Bundesliga. En el año siguiente Tuchel obvió en demasía el talento de Shinji. Vio puerta una sola vez en  toda la temporada, pero la verdad que fue para enmarcar. Una hermosa vaselina que subía el 1-0 en la pizarra durante uno de los duelos más esperado, la inagotable rivalidad contra el Schalke. Una muestra más de la calidad que atesora el japonés, que también las transportó a la Liga de Campeones más allá de las dos perforaciones que le endosó al Legia búlgaro en la fase de grupo del curso anterior. En los cuartos de final de dicha competición, a pesar de la eliminación a manos del sorprendente Mónaco, Kagawa recibió un balón  dentro del área, hizo pasar de largo al zaguero rival, giró y en ese momento subía el descuento al marcador y llevaba al muro amarillo una ilusión que se terminaría cayendo. 
En la reciente campaña no deja de asombrar con sus joyas dentro del verde y a sus 28 años espera que el virtuosismo que guarda en sus botines sea bien aprovechado por Peter Bosz. Lleva dos goles en lo que va de Bundesliga, con especial mirada para la segunda. El Ausgburgo fue su última víctima y en particular su arquero, Marwin Hitz, quien se quedó inoperante ante la magistral definición del nipón tras pase de Yarmolenco, con un toque sutil, de primera, digno del estilo Kagawa. Con este gol además se convirtió en el japonés con más dianas en la Bundesliga con 38, una Más que Okazaki cuando pasó por la geografía alemana para luego tomar el mismo rumbo de Shinji. 
La Bundesliga es el paraíso futbolístico en donde los del país asiático buscan hacerse de un curriculum  para establecerse en el viejo continente. El boom parece no tener freno y casi todos tienen como referente a la estrella del Dortmund, que tiene mucho para contar y transmitir. De la disciplina japonesa nadie duda, ahora menos de la calidad con la que un día fue blanca y negra. Figuras como el “exhibicionista” Shibasaki, actualmente en el Getafe luego de casi ascender a la Liga Santander con el Tenerife y de lucirse nada más y nada menos que ante Cristiano Ronaldo y Leo Messi. Así como la nueva perla nipona, Takefusa Kubo, ex canterano culé, que tuvo que dejar Barcelona por la sanción FIFA y con sólo 15 años debutó en la máxima categoría de Japón con el FC Tokio, además de participar en los mundiales Sub 20 y Sub 17 en este 2017, pudiera estar el punto de los focos futuros. Mientras tanto la elegancia y el desparpajo con la redonda sigue vistiendo de negro y amarillo y apellidándose Kagawa.      
@cronicaryan     
   

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