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La opinión de Valverde ¿Cuenta?

Sus pedidos de mercado no llegan

Último año de Ernesto Valverde como entrenador del FC Barcelona, eso, si Bartomeu, Segura, Planes y Abidal, no deciden otra cosa. Sin quizás ser del todo complacido, él ha respondido con una primera campaña de récord, en cuanto a casa, aunque siempre le acompañará la sombra del Olímpico, noche de Champions, noche de brujas. Para el curso que está apenas por comenzar, el txingurri tiene una plantilla similar, con cambios hasta cierto punto lógicos, aunque sin su total anuencia. La prórroga de su firma para seguir sentado en el banquillo azulgrana puede que tampoco se le consulte, mientras se piense que es el indicado para mantener el proyecto.

 

Con el no de la antigua secretaría técnica, encabezada por Robert Fernández, cuando Ernesto pidió a Iñigo Martínez para reforzar el centro de la defensa culé, ya que Valverde creía que el actual jugador del Athletic era el complemento ideal para la pareja Piqué-Umtiti, por precio, experiencia en la Liga y porque en su momento estuvo varias veces en la agenda del Barça en pos de arribar al Camp Nou. Con Marlon cedido al Niza, Vermaelen se mostraba como la pieza de refresco para los titulares, situación que se apresuró al lesionarse Samuel, asumiendo el belga de forma excelente, lo que enamoró a Ernesto, poniendo aún más en duda la tormentosa llegada de Yerry Mina, un pedido que jamás salió de la boca del txingurri, confirmándolo con los pocos minutos que vio en cancha el colombiano. Fue una reacción comprensible a la par que evidente para mostrarse inconforme, dejando claro que había que contar con él para las planificaciones.

 

Lo de Mina pareció no ser suficiente y, en este mercado veraniego, más de lo mismo. Luego de que Ernesto acomodara a Paulinho, centrocampista opuesto al tradicional volante azulgrana, se decide devolverlo a préstamo con opción de compra obligatoria el venidero curso al mismo sitio de dónde llegó, la lejana China. Para colmos, nadie pudo frenar la salida de Andrés, consciente de que es el turno para los nuevos, por lo que Ernesto ha pedido otro elemento en la medular, físico, con largo recorrido al máximo nivel en el viejo continente y, a pesar de no dar una lista con variantes, se resume estrictamente a escuchar y leer en los medios sobre Rabiot, Pogba o De Jong, él ha hablado de Dani Parejo, pero como el caso Martínez, suena inviable, o como último de la cola en cuanto a prioridades.

 

El que ha sonado en las horas recientes con enorme porciento de completarse su traspaso, es el chileno Arturo Vidal, figura de peso, que cumple con prácticamente todas las características que exige Valverde en cada conferencia de prensa durante la gira en Estados Unidos, salvo una, su disciplina fuera del verde. Torear no es una tarea a la que se agarre Ernesto con los miembros de su equipo, previéndose entonces hipotéticas tensiones entre ambos, siempre y cuando el sudamericano, de llegar a Can Barça, no cambie su conducta, pues en cancha, pudiera dar el salto de calidad al que hace referencia el DT azulgrana constantemente, sobre todo para apostar por una plantilla corta, como le gusta, pero que al mismo tiempo sea sólida y en cada sector del campo, tenga variantes para una larga temporada.

 

De momento sólo ha entrado Arthur, del que el txingurri ha comentado maravillas a pesar del poco tiempo que lleva vestido de culé. Otro brasileño era deseo del entrenador, pero se le trajo uno más joven, del mismo país y con características diferentes. Valverde quería contar para esta campaña con Wilian y, se encontró con Malcom. El del Chelsea le hubiese dado fortaleza a la banda derecha, “lo más débil”, si se tiene en cuenta que Semedo aún no arranca del todo y Sergi Roberto, cumple, pero es mejor en la zona media de la cancha. Las negociaciones parecían finalizar con éxito blaugrana, aunque los londinenses pedían emolumentos muy altos para un futbolista de 29 años y que además taparía por completo la progresión de Dembélé. En el camino apareció Malcom, ex del Burdeos, con 21 abriles y un descaro en el césped que Ernesto ya ha podido constatar, haciendo cambiar su criterio al decir que el extremo paulista será clave y entra en sus ordenamientos tácticos. No obstante, Wilian significó otra petición del míster que tampoco se cumplió.

 

A la espera del centrocampista que redondee el conjunto que piensa el txingurri, Valverde observa de cerca a canteranos con verdadero futuro de azulgrana, Riqui Puig por encima de todos, amén de ver como regresa de la compleja lesión, Carles Aleña. Queda claro que no cuenta con el también lesionado André Gomes, lo que le hace detallar con detenimiento el rendimiento de Rafinha, jugador que pudiera ser la sorpresa del mercado, sobre todo si se queda.  La opción de un lateral derecho, se habla del joven senegalés Wagué, no sería descabellada, provocando que Roberto asuma galones en la mitad del campo, pero ahí está el otro problema, Ernesto ha dicho en más de una ocasión que cuenta con Sergi en la banda diestra. Sintiendo entonces que sus palabras parecen caer en saco roto, se volverá a ser camino al andar.

@cronicaryan