- Foto Cortesía de: superhincha.com

Las expectativas madridistas ante el PSG

Solo le queda la Champions al Madrid

Europa mira con recelo hacia Madrid, solo con el rabillo del ojo, con duda e incertidumbre, no sabe si burlarse por lo que pasa cada fin de semana en el Santiago Bernabéu o temer por sí solo es una treta, una trampa para despistar. Y es que al Madrid que anunciaba triplete en agosto, solo le queda la Champions para no fracasar.

La temporada merengue amenaza con terminar antes de primavera con el PSG en el horizonte. Es el equipo de París con sus millones el encargado de ejecutar al Rey. Las expectativas madridistas en este presente se fijan en el resultado final de la eliminatoria el próximo seis de marzo, día del aniversario 116 del club. Sí se pierde, habrá revolución a golpe de corneta, sí se gana, todo el madridismo sacará pecho y recordará sus viejas y nuevas glorias en la competición más importante de clubes.

La verdad, el reto es mayúsculo ya no solo por el talento que enfrentará, sino por la dinámica que traen los blancos. Hasta el momento los vikingos han sido incapaces de hilvanar tres triunfos al hilo en liga. Las derrotas contra Betis, Villarreal, Leganes y los empates contra, Levante, Valencia, Numancia y Fuenlabrada hacen que el Santiago Bernabéu no sea esa fortaleza infranqueable que siempre ha sido. El bajo nivel que traen varios de sus mejores jugadores y la poca capacidad para revertir la adversidad hace que las sensaciones previas al choque contra los franceses no sean positivas.

Neymar y compañía se frotan las manos con la posibilidad de finiquitar la dinastía blanca en Europa, sueñan con eso, es la cita para desterrar fantasmas y miedos. Sí su inmadurez no los golpea el PSG pondrá en predicamentos al Madrid más perdido de los últimos años. Ahora bien, hacerle el funeral a los de Chamartín sin que hayan fallecido parece mal negocio, porque si hay un club que sabe cuándo inyectarse mejor que nadie cierta sobredosis de aliento, fe y autoestima ese es el Madrid y nadie sabe ganar en situaciones límites como ellos.

Para Zidane la eliminatoria trae una gran disyuntiva ¿la BBC o no? Con la BBC gana en pólvora, pegada, velocidad, juego aéreo, contragolpe, pero pierde control, creatividad, equilibrio, recuperación, juego entrelineas y asociativo. Con el afamado tridente en la cancha el Madrid estaría retando al PSG a subirse al ring a intercambiar golpes y visto lo visto hoy no parece estar preparado para un duelo en ese contexto, quedar expuestos a los puñetazos de Ney y Mbappe en carrera y a la capacidad finalizadora de Cavani suena a muerte segura. Por lo tanto, el equipo de La Castellana debería jugar al ritmo de Modric, con Kroos como telonero, que los que suban el volumen sean Carvajal y Marcelo por las orillas, ser compactos y equilibrados y sobre todo mantener la concentración que no han tenido en todo el curso.  

La nobleza europea cruza los dedos y ora porque el PSG haga el trabajo, que sean el verdugo de los reyes, que quede vacío el trono para lucharlo en Kiev, que el manto blanco no llegue a Europa del Este. El madridismo teme, pero confía en un equipo que siempre vence, a veces hasta jugando mal, con la brújula apuntando para cualquier lado y que vive de hazaña en hazaña. Mientras que los que tienen una pareja madridista lanzan unas plegarias al dios del futbol para que el próximo día catorce les eche una mano, porque si pierde el merengue, en la noche en la cama solo habrá hielo, pero sí gana habrá doble motivo para celebrar.