- Foto Cortesía de: ('Getty Images',)

Leicester recobró la memoria ante su gente

Con un contundente 3 - 1, 'Los Zorros' vencieron a un tambaleante Liverpool

Noche épica en el King Power Stadium. Leicester City, aquel equipo que dejó atrás los complejos presupuestales y tiró al tacho cualquier estadística para erigirse como campeón, estuvo desaparecido por mucho tiempo durante la temporada; aparentemente, hasta la noche de hoy. El Liverpool de Jürgen Klopp, que tras el triunfo ante Tottenham había recuperado la brújula que lo mantenía cerca del pelotón de la parte alta de la tabla, se presentó como la víctima perfecta para el regreso del rey; ese rey hambriento en forma de zorro.

"Ser o no ser... he ahí el dilema", reza una de las líneas del famoso soliloquio escrito por la pluma imborrable de William Shakespeare, Hamlet. Su homónimo Craig Shakespeare, dueño del timón azul tras la destitución de Claudio Ranieri, también rezaba en su mente esa famosa disyuntiva. Con escaso –casi nada- tiempo al mando, Craig tenía la encomiable misión de devolverle la memoria a un Leicester City, que por lo mostrado en la temporada, no sabía quién era.

Con los veintidós futbolistas en el campo, y un público desesperado por verlos en acción, Michael Oliver pitó el inicio de esta historia. 'Los Zorros' movieron el balón, y aunque –como era de esperarse- Liverpool asumió desde un inicio el protagonismo del juego, la historia se empezaría escribir con tinta azul, y no roja.

Shinji Okazaki fue el primero en tocar la puerta de Simon Mignolet. Un cabezazo del japonés que nació de un tiro fallido de Jamie Vardy, insinuó peligro en la portería 'Reds' cuando las agujas del reloj recién empezaban a dar curso. La oposición no demoró en llegar. Dos minutos después, tras una serie de toques, Sadio Mané envió un peligrosísimo centro busca pie a la zona caliente del Leicester, empero, este encontró la pierna oportuna de Wes Morgan antes que la de un compañero. 

El balón seguía rodando a la par de los minutos, y Liverpool no encontraba la verticalidad que necesitaba para hacer daño. Por su parte Leicester, como si se tratase de una réplica de la temporada pasada, solo necesitaba ese toque preciso para morder al rival dónde más le duele. Robert Huth y Jamie Vardy, casi de manera seguida, inquietaron nuevamente a un enojado Mignolet. El portero belga tenía motivos: Lucas Leiva y Joel Matip se mostraban cómo endebles torres para defender; y eso traería consecuencias.

A tres minutos de que se cumpla la primera media hora de partido, Leicester dio el primer golpe. Marc Albrighton, aprovechando un error en el control de Georginio Wijnaldum, asistió sutilmente a Jamie Vardy. El ariete inglés estaba ahí, en el lugar justo. Recibió el balón, corrió, y definió. Sus perseguidores, Leiva y Matip, quedaron como espectadores de primera fila. Cómo casi siempre, Liverpool respondió al instante, sin embargo, Kasper Schmeichel transformó la respuesta 'Reds' en una ocasión más.

Esa solidez de Schmeichel fue fundamental, ya que a poco del final, 'Los Zorros' encontraron el segundo grito; y de qué manera: un mal despeje de James Milner llevó el balón a los pies de un arrebatado zapatazo de Daniel Drinkwater, que sin encontrar respuesta en Mignolet, decretó el 2 - 0. Así, mientras Vichai Srivaddhanaprabha, presidente del Leicester, sonreía en las graderías, los futbolistas se fueron al descanso.

El retorno para la segunda mitad significó un cambio de chip en la visita. Liverpool, sin cambios nominales para el complemento, acorraló al Leicester. Coutinho, Firmino, Mané y Lallana, que habían tenido un discreto primer tiempo, empezaron a aparecer. Los pupilos de Shakespeare aguantaron cada arremetida rival para defender su ventaja a toda costa. Para esta consigna, el trabajo de Wilfred Ndidi fue determinante.

El juego del Leicester se sostuvo siempre en el mismo libreto. De este modo, el tercer golpe llegó de manera silenciosa, pero dolorosa. Una estupenda combinación entre Riyad Mahrez y Christian Fuchs descolocó a los futbolistas del Liverpool. El lateral austriaco, con mucha precisión, puso el balón justo para que Jamie Vardy marque su doblete. Golazo.

Los 'Reds', heridos, salieron más incisivos para buscar el descuento, y quizás, una hipotética  –y milagrosa- remontada. Esta llegó minutos después del 3 - 0. Philippe Coutinho recibió el balón dónde más le gusta, y con un sutil toque, batió a un inmóvil Schmeichel.

Restaban dos goles para el ansiado empate, y asumiendo riesgos, Jürgen Klopp envió al campo a Divock Origi y Alberto Moreno. Sin embargo, Leicester no renunció a sus convicciones, aquellas que parecían olvidadas y que hoy aparecieron. El volumen ofensivo visitante aumentó, y las chances de gol llegaron, pero solo fueron eso. Kasper Schmeichel no volvió a ver vencido su pórtico, y los de azul, sonriendo después de una dura semana, se quedaron con el triunfo.

Craig Shakespeare encontró respuesta al dilema que rondaba en los pasillos de su cabeza hasta antes del partido. Mientras que Jürgen Klopp, felicitando a su colega antes de irse a los vestuarios, seguramente pensaba en cómo iba a solucionar el suyo: encontrar la regularidad que necesita su equipo para ser un serio candidato al título.

Alineaciones:

Leicester City: Kasper Schmeichel; Wes Morgan, Robert Huth, Danny Simpson, Christian Fuchs; Daniel Drinkwater, Marc Albrighton (Ben Chilwell 90'), Shinji Okazaki (Daniel Amartey 69'), Wilfred Ndidi, Riyad Mahrez (Demarai Gray 80'); Jamie Vardy.

DT: Craig Shakespeare 

Liverpool:Simon Mignolet; Nathaniel Clyne, James Milner, Lucas Leiva (Benjamin Woodburn 84'), Joel Matip; Georginio Wijnaldum, Adam Lallana (Divock Origi 66'), Emre Can; Philippe Coutinho, Roberto Firmino, Sadio Mané (Alberto Moreno 66').

DT: Jürgen Klopp 

 

Video de los goles:

 

Por: Roy Galdos (@RRGaldos)

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