- Foto Cortesía de: Diario Popular

¡Que no nos roben la pelota!

La falsa renovación de AFA presupone un futuro incierto para el fútbol argentino. Los mismos de siempre jugando a ser ordenados son los que gobiernan.

En los últimos años, precisamente desde la muerte de su ex presidente Julio Grondona, la AFA vivió tiempos turbulentos. Como siempre en estos casos, poco a poco, las aguas comienzan a aquietarse y lo que parecía imposible de acomodarse parece ir encontrando un rumbo, pero… ¿Es realmente cierto el cambio o sigue siendo más de lo mismo?

Grondona manejaba la AFA de una manera muy personalista. Todas las decisiones importantes pasaban exclusivamente por él y era él mismo quien decidía a que clubes financiaba y a cuáles no, todo eso dependiendo de quién avalaba sus decisiones o quien osaba enfrentarlo. Años y años de manejos espurios han llevado al futbol argentino a la ruina absoluta. Su muerte destapó la olla, la incapacidad lógica de sus súbditos que quedaron inmediatamente a cargo quedó expuesta (¿quién puede pensar que quien actúa de lamebotas de un personaje tan oscuro puede ocupar su lugar?). Fueron esos inútiles quienes generaron un caos en la organización, las finanzas y el futuro del futbol argentino. Clubes endeudados sin control alguno, dinero cobrado por adelantado, deudas millonarias, selecciones juveniles devastadas y dirigentes corruptos son algunas de las cosas que aparecieron detrás del tendal que dejó el mandamás con su muerte.

Meses después una bochornosa elección en la que votaron 75 dirigentes y salió 38 a 38, fue la gota que rebalsó el vaso. La FIFA intercedió y con amenazas de desafiliación creó, con el aval para nada desinteresado del gobierno argentino (recordar que Mauricio Macri, presidente de Argentina, fue en el pasado presidente de Boca Juniors y apoya abiertamente al actual presidente xeneize), una Comisión “Normalizadora” que de normalizadora tuvo poco y nada. Comandada por un hombre de Macri, Armando Pérez, la Comisión afrontó un cambio de técnico en la Selección Argentina por las múltiples desprolijidades que hicieron renunciar a Martino, después de un casting vergonzoso de posibles técnicos, eligió y contrató erradamente a Bauza, decisión que no solo le costó horrores futbolísticos sino que ahora le costó también millones de pesos tras su despido y, además, un paro de futbolistas por las deudas de los clubes que apretó los calendarios y complicó la organización del futbol.

Los dirigentes argentinos, los mismos que los últimos 20 años le decían en todo que si a Grondona, más algún que otro sindicalista, también con 20 o 30 años en su puesto sindical y otro tanto en su puesto dirigencial, viendo que el control de la AFA se le iba de las manos, decidieron “juntarse” y generar una única lista para solicitar unas elecciones y barajar y dar de nuevo. “Renovar” de una vez el fútbol argentino, por si no se dieron cuenta las últimas oraciones fueron una ironía, similar al accionar de la dirigencia de AFA. De esa manera, Claudio “Chiqui” Tapia (dirigente del Sindicato de camioneros, yerno de Moyano y presidente de Barracas Central durante 16 años) fue elegido presidente, Daniel Angelici (Presidente de Boca hace 6 años, operador judicial macrista y hombre de confianza del Presidente Argentino) fue elegido vicepresidente al igual que Hugo Moyano (Presidente de Independiente, Secretario General del Gremio de Caminoneros durante 30 años, Secretario General de la CGT durante más de 10 años y suegro de Chiqui Tapia).

¿Había algo peor o igual de malo que la conducción personalista de Grondona en la AFA? Si, la politización y “gremialización” del deporte número 1 de la Argentina. Dirigentes colmados de intereses propios, poseedores de fortunas invaluables imposibles de justificar e involucrados en infinidad de sospechas son quienes manejan el rumbo y el futuro del futbol en un país que es potencia en la materia.

Es cierto que los escándalos mediáticos ya no son tal, se han acallado, pero eso no quiere decir que la tranquilidad llegue a la AFA. Un grupo de dirigentes bien acomodados, con buenas conexiones en los medios y en la política, han desembarcado en AFA seguramente para generar sus propios negocios y responder a sus intereses. Es claro que el descontrol no podía regir más en AFA. Esa imagen había que cambiarla. Y eso es lo que está pasando: una falsa sensación de orden futuro se avizora. Seguramente la creación de una plataforma ideal para la realización de negocios, arreglos, acomodos y oscuros manejos, algo habitual en un país como Argentina cuando los personajes involucrados son políticos o empresarios. Que no nos roben la pelota. Pobre Argentina, pobre futbol.

@santislosada

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