- Foto Cortesía de: Bundesligafanatic

Opinión | RB Leipzig te da alas

El novato equipo alemán está sorprendiendo al mundo

Fue fundado en el 2009, es propiedad de un magnate de las bebidas energizantes y sufre repudios en todas las canchas, por ser el nuevo rico del fútbol alemán. Su historia es imperdible.

“La tradición no se compra”.

La frase que se inscribía en la bandera, pero además se pintaba en los corazones de todos los hinchas del Dynamo Dresden, un club con 63 años de historia que juega en la segunda división del fútbol alemán, que enfrentaba al RB Leipzig por la Copa de Alemania. La cuestión era el rival y todo lo que significaba, era presentarse ante sus identidades con una certeza, en forma de trapo (alemán y prolijo), de declaración de principios. Era decirle al equipo más odiado del país “ustedes son todo lo que no queremos ser”.

El RB Leipzig fue fundado en 2009. El club es propiedad de Dieter Mateschitz, un multimillonario austríaco dueño de la marca de bebidas energéticas Red Bull. Mateschitz es un adicto al deporte y ejerce su pasión comprando franquicias aquí, allá y más allá. Sus máximos faroles fueron el Red Bull New York, de la MLS y el Red Bull Salzburgo, en Austria. Además, con diferente fortuna, pasó por San Pablo (Red Bull Brasil) y África (Red Bull Ghana). Su siguiente paso fue Alemania.

El RB Leipzig tomó forma luego de varios intentos de Mateschitz de comprar clubes modestos y reconvertirlos. El principal problema fue que en Alemania está prohibido el uso de marcas comerciales en los nombres de los clubes (aunque Bayer Leverkusen es una excepción previa a la regla). Por ello, eligieron RasenBallsport Leipzig (cuya traducción literal sería “Deporte de Césped y pelota”) para que las iniciales del equipo fueran RB Leipzig y todos lo identificaran con Red Bull.

El RB es un club que vive al calor de las redes sociales y la era de la inmediatez. Alguno podría decir que su relato es demasiado artificial. Luego de adquirir la plaza del SSV Markanstädt, comenzó en la quinta división, ascendió, compró futbolistas, volvió a ascender, compró más, volvió a ascender, compró, ascendió y así hasta llegar a la Bundesliga, logrando cuatro festejos en siete años.

Sin embargo, en un fútbol acostumbrado a crecimientos paulatinos y seguros, muy emparentados con el modo de ser alemán, el Leipzig es mirado como el nuevo rico del condado. Detrás del patrocinio económico, se sostiene oculto un sistema de captación de talentos jóvenes. Allí emerge la figura de Ralf Ragnick, un entrenador con buena reputación tras sus pasos por el Hoffenheim y el Schalke 04. Su llegada a la dirección deportiva revolucionó al club.

A diferencia de otros clubes con billetera gorda, que compran figuras de largo trayecto y (a veces) poca ansia de gloria, Ragnick ordenó la construcción de la mayor academia de Alemania (13.000 metros cuadrados) por 35 millones de euros y gastó otros 20 en comprar jugadores juveniles. Poco les importó a los dirigentes saquear las canteras rivales ofreciéndoles contratos profesionales a niños de 14 años.

El RB Leipzig juega en el Zentralstadion, un estadio de lujo que fue construido para el Mundial de 2006 y por el que desembolsaron una suma cuantiosa. Su concurrencia aumentó desde 2.000 hinchas en el 2009 a casi 40.000 por partido en la actual Bundesliga, en la que, sorpresivamente, marcha puntero, sacando tres unidades de diferencias al Bayern Múnich.

A diferencia del Leicester, la cenicienta europea de la temporada pasada, el RB genera odio sin contemplaciones. Los hinchas del Union de Berlin eligieron vestirse de negro y realizar quince minutos de silencio por “la muerte del fútbol”. Este año los fanáticos del Dortmund rechazaron ir al estadio del Leipzig por considerar que el club contradice los valores del deporte. Tal es así que el Bayern Múnich, el club que más enojo genera en el territorio teutón, ha visto como muchos de sus detractores se inclinaban a convertirse en hombres “anti Red Bull”.

“La tradición no se compra”. La hinchada del Dynamo Dresden, además de ponerle esa mítica bandera, le lanzó una cabeza de toro a los futbolistas del RB Leipzig en alusión a la bebida energética, mientras en los altavoces del estadio sonaba la canción Money Money Money de Abba. A la vez, llevaron carteles con la frase “En Leipzig ha muerto la cultura del fútbol”. El partido entre ambos terminó 2 a 2. Fueron a penales. Terminó 5 a 4 para el Dresden, porque a veces no hay dinero, ni economía, ni bebida energética que puedan direccionar a una pelota adentro de la red. Se verá cómo termina la historia en la Bundesliga.

En la presente temporada ya van lideres con 30 puntos y +17 de gol diferencia, merced a 9 victorias y 3 empates, siendo el único equipo en la Bundesliga que no registra derrotas en el presente curso, escoltados nada más y nada menos que por el poderoso Bayern Múnich que ha cosechado 27 puntos y +18 de gol diferencia. Cuenta con un goleador letal como Timo Wenger quien registra 7 goles y 4 asistencias.

Veamos si los del toro rojo logran sostener este ritmo hasta el final, de conseguirlo, marcarían un hito en la historia del fútbol, sobre todo en los que cada día no dejamos de sorprendernos con este nobel equipo alemán, hasta hace poco desconocido para todos.

 

 

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