- Foto Cortesía de: Laccent

Rino della Negra, el futbolista que resistió contra la Alemania Nazi

Su pasión por el fútbol y sus ideales de revolución los supo combinar con su equipo del alma, el Red Star. Antes de morir le dedicó sus últimas letras al deporte rey.

Rino della Negra nació en Vimy, en Francia. Su familia originalmente italiana, había salido de su país escapando de Benito Mussolini. Cuando Rino cumplió tres años, su familia se trasladó a Argenteuil, una región predominantemente poblada por migrantes italianos antifascistas.  Por esta razón, él empezó a cultivar sus ideas de izquierda relacionando esto con el fútbol. 

 

De acuerdo con el medio Panenka, su relación con el balón fue casi innata, ya que jugaba en las calles y llevaba la esférica a todos lados. Por supuesto el club local, la Jeunesse Sportive Argenteuillaise se interesó en el joven y con su juego logró llamar la atención de clubes muy importantes de Francia. 

 

En los primeros años de la ocupación Nazi, della Negra participaba en partidos contra los alemanes y para él esto significaba poderse parar firme frente a quienes habían sido sus enemigos desde hacía muchos años.  Justo en este momento se vinculó al Red Star y continuó con su carrera futbolística.  Además, desde sus orígenes este club había nacido con la ideología de divulgar y fomentar el fútbol en las diferentes clases sociales, entendiendo que en aquella época este deporte estaba culturalmente destinado a las élites.  Por esta razón, existía una conexión más entre su mayor pasión deportiva y sus ideologías políticas y sociales. 

 

 

Según Panenka “…las clases populares parisinas comenzaron a acercarse a un equipo que en la década de los 40 ya había tejido una gran conexión con el ideario de izquierdas, convirtiéndose en un club inequívocamente comunista, antifascista, solidario; en un club, en definitiva, que pretendía ser el representante y el referente de los obreros de la capital francesa”. 

 

A pesar de su talento y excelentes condiciones futbolísticas, Rino no pudo jugar por mucho tiempo en su equipo e inclusive tampoco tuvo la oportunidad de participar en un partido oficial del club. La verdadera razón por la que sucedió esto fue porque el Servicio de Trabajo Obligatorio (STO) entregó alrededor de 700.000 franceses para que trabajaran en Alemania para el Tercer Reich. Pero por sus propias convicciones, della Negra se resistió y prefirió unirse a las fuerzas resistentes que abogaban por la libertad y los derechos de los franceses. A pesar de involucrarse mucho más en la vida política y laboral del proletariado, Rino no quiso nunca dejar de jugar y sacaba algún tiempo para estar a solas con el balón. Inclusive portaba su camiseta con la estrella roja no sólo por el amor que sentía por su equipo sino porque también simbólicamente hacía referencia al movimiento político que promulgaba. 

 

 

Pero su activismo pronto empezó a influir en el terreno de juego, y su mal rendimiento lo hizo alejarse definitivamente de las canchas.  Poco tiempo después fue capturado por las fuerzas Nazis y con él cayeron otros 22 más, quienes luego de haber sufrido fuertes torturas fueron todos condenados a muerte. El francés antes de morir envió dos cartas a su hermano y en la segunda pidió que le diera un adiós a todos los del Red Star. Hasta el último minuto su pasión y amor por el fútbol estuvieron presentes. 

 

Después de su muerte, en un encuentro entre el Racing de París y el Red Star, dos mujeres dejaron caer sobre la cancha unas hojas que contenían dos mensajes. En la novela de Didier Daeninckx, L’Humanité,  el hecho quedó registrado de manera majestuosa, haciendo visible de forma directa el afecto que tenía el activista por su equipo y por el balompié. 

 

 

De acuerdo con el relato citado en el medio “El viento hizo girar una de las hojas, que se detuvo entre los dos capitanes. Aston (capital del Racing de París) recogió el folleto mal impreso. Debajo de la hoz y el martillo, un título: ‘Los soviéticos liberan Leningrado después de 900 días de asedio’. En la parte posterior, había una noticia que para ellos era aún más importante: ‘La semana pasada veintidós de los miembros del Grupo Manouchian fueron asesinados por los verdugos nazis. Entre ellos, Rino della Negra. La estrella del equipo de Saint-Ouen le dio un mensaje a su hermano: “Envía una salutación y un adiós a todo el Red Star”. Cuando el árbitro silbó para reanudar el partido, los dos capitanes se miraron. Los veintidós jugadores no se movieron. Hubo 45 minutos de silencio en Saint-Ouen, en memoria de los veintidós”. 

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