- Foto Cortesía de: El Heraldo

Solo pasa en Colombia: el presidente de un club que toma decisiones y participa en asambleas de Dimayor cumpliendo una condena

La pandemia lo “benefició” con las reuniones virtuales

Parte de la familia Dávila en Santa Marta en la década del 70 cambió la exportación de banano por la de marihuana a Estados Unidos. Por este motivo, hubo varias ordenes de captura por Eduardo Dávila en esa época. Algunos historias del fútbol colombiano catalogan al Unión Magdalena como uno de los primeros clubes a donde ingresó dinero del narcotráfico, pues los Dávila eran los dueños.

 

Los Dávila son parientes lejanos del expresidente Alfonso López Michelsen y varias versiones aseguran que esa relación lo mantuvo por varios años alejado de procesos judiciales. Sin embargo, a comienzo de los años 90 a Eduardo Dávilalo condenaron por narcotráfico. No todo quedó allí, a su hermano José Domingo que fue gobernador del Magadalena también lo condenaron en 2001 por nexos con paramilitares.

 

Para Eduardo Dávila lo peor llegó en 2009 cuando lo capturaron por el homicidio de Carmen Vergara. Esta mujer manejaba parte de los negocios de María del Pilar Espinosa, viuda de Jorge Gnecco Cerchar quien fue asesinado por los paramilitares. María del Pllar y Dávila habrían iniciado una relación sentimental y a juntos se les condenó por el asesinato de Camen Vegara que ocurrió en 2007.

 

Eduardo Dávila ha estado en casa por cárcel, aunque en 2019 lo devolvieron a la Cárcel Distrital El Bosque de Barranquilla. Sin embargo, volvió a salir de la prisión a estar en casa por cárcel por su edad y el riesgo de la pandemia. Durante todo este tiempo en la Dimayor no ha habido ningún problema para que siga siendo el dueño y además presidente del Unión Magdalena.

 

Anteriormente cuando las reuniones eran presenciales, Dávila enviaba un representante. Ahora como todo es virtual el dirigente participa en las asambleas, vota y hasta concede entrevistas. Esto solo pasa en el mundo del fútbol, en cualquier otro gremio una persona que paga cárcel podría seguir manejando sus negocios de cierta forma, pero mantener el cargo de presidente de una empresa y participar en reuniones es inaudito.